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Mostrando entradas de diciembre, 2009

OLIVERIO GIRONDO - ESPANTAPÁJAROS 12

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OLIVERIO GIRONDO - ESPANTAPÁJAROS 12





Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

Enrique Banchs - Si fuera tiempo

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Si fuera tiempo - Enrique Banchs





¡Si fuera tiempo de empezar la vida...!
En decisivo instante asi pensaba
cuando de iluso olvido sólo esclava,
mi alma parecía redimida.

¡Mísera libertad!: ¿qué me dejaba?
Me acordaba por quien tengo perdida
la leve edad que al porvenir convida
y el antiguo vigor que levantaba

mi nombre entre los seres argentinos.
Después decía, como quien delira:
ama sólo a los pájaros divinos,

a la divina soledad aspira
y a la azulada sombra de los pinos...
Y la llamaba, como quien delira.

Enrique Banchs.

Enrique Banchs - LA ALEGRE SEGURIDAD

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LA ALEGRE SEGURIDAD - Enrique Banchs





¿Alguna vez en una cabellera
negra visteis prendida una magnolia?,
¿visteis saltar en la violeta noche
la indómita presencia de la llama?
Así tengo en la sombra de mi alma
la confianza de pie, clara y robusta.
¡Con qué viril serenidad esta tarde
de estío voy por la ciudad nativa!
Así se siente el árbol cuando todas
sus ramas, en un ímpetu de brotes,
casi hacen ruido produciendo flores.
Al porvenir lo agarro con mis manos
como se tiene un pájaro. Me apoyo
en mi fe, cual si fuera una brillante
lanza de acero, y el dormido espíritu
ágil, vibrátil, nuevo, se levanta.
¡Qué pureza bravia y qué inocente
desprecio fluye de mi ser tranquilo!
Descubierta la frente me adelanto
hacia el sol, sonriendo...

Enrique Banchs

Enrique Banchs - BALBUCEO

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Balbuceo - Enrique Banchs





Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.

Yo también estoy un poco
triste de que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.

¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuánto te queremos.

Nuca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos

Si tú no volvieras nunca,
más vale que yo me muera...;
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.

Bien querida que te fuiste,
¿no es cierto que volverás?;
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás?

Enrique Banchs.

Enrique Banchs - EL AGUILUCHO

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EL AGUILUCHO - Enrique Banchs





Las lanzas del Cid están ayuntadas.
Sale el sol. ¡Qué bello, Dios, el sol que sale!
Las barbas del Cid están alumbradas
del sol, como rosas de un bello rosale.

Una aguililla se paraba en la
Segur del Moro, Villa de Fuerza;
Cid Ruy Diaz de Vivar. —Cid, tenia
en la cabeza, Señor, no se te olvide

que el pájaro trae gloriosa promesa;
lo soltaron los ángeles del cielo;
la corona apretará tu cabeza—.

Mio Cid con la mano asusta el ave.
Mio Cid dice: por nada de este mundo
contra el rey alzaré la espada grave.

Enrique Banchs

BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO - SONETO DE TUS VÍSCERAS

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BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO - SONETO DE TUS VÍSCERAS



Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus ríñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus visceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.

Alfonsina Storni - EL DIVINO AMOR

Alfonsina Storni - EL DIVINO AMOR

Te ando buscando amor que nunca llegas,
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas,
Sangran mis carnes gotas cristalinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.

Enrique Banchs - Nadie Interrumpa

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Nadie Interrumpa - Enrique Banchs





Nadie interrumpa con la queja vana
el gran silencio de la carne humana
que en inconsciente nada se resuelve
y al sitio de antes que naciera vuelve.

Nadie se asome al sumidero lento
de sangre, donde todo el elemento
que amó fermenta en un montón sombrío
chorreando sin ruido en el vacío.

Nadie se asome que el llamar no puede
renovar ese adiós que nos precede,
ni hará que torne lo que fue mirada.

Que es la vida un bocado de alimento,
(pero no eterno) que voltea un viento
silencioso en las fauces de la Nada.

Enrique Banchs

ALEJANDRA PIZARNIK - LA CONSAGRACIÓN DE LA INOCENCIA

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ALEJANDRA PIZARNIK - LA CONSAGRACIÓN DE LA INOCENCIA



Si de pronto una pintura se anima y el niño
florentino que miras ardientemente extiende
una mano y te invita a permanecer a su lado
en la terrible dicha de ser un objeto a
mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay
que ser distintos. Yo estoy fuera del marco
pero el modo de ofrendarse es el mismo.

Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo,
yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño
un carromato de circo lleno de corsarios
muertos en sus ataúdes. Un momento antes,
con bellísimos atavíos y parches negros en
el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín
a otro como olas, hermosos como soles.

De manera que soñé capitanes y ataúdes
de colores deliciosos y ahora tengo miedo a
causa de todas las cosas que guardo, no un
cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado,
sino cuántas cosas en movimiento, cuántas
pequeñas figuras azules y doradas gesticulan
y danzan (pero decir no dicen), y luego
está el espacio negro —déjate caer, déjate
caer—, …

SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

TORMENTA

Erase una caverna de agua sombría el cielo;
El trueno, a la distancia, rodaba su peñón;
Y  una remota brisa de conturbado vuelo,
Se acidulaba en tenue frescura de limón.

Como caliente polen exhaló el campo seco
Un relente de trébol lo que empezó a llover.
Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco,
Se vio al cardal con vividos azules florecer.

Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
Sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal;
Y  el firmamento entero se derrumbó en un rayo,
Como un inmenso techo de hierro y de cristal.

LLUVIA

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
Que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
O en pajonales de agua se espesaba revuelto,
Descerrajando al paso su pródigo arcabuz.

Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol;
Y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces
Transparente y dorada bajo un rayo de sol.

CALMA

Delicia de los árboles que abrevó el aguacero.
Delicia de los gárrulos rauda…

Suave encantamiento - Macedonio Fernández

SUAVE ENCANTAMIENTO - Macedonio Fernández

Profundos y plenos
Cual dos graciosas y pequeñas inmensidades
Moran tus ojos en tu rostro
Como dueños;
Y cuando en su fondo
Veo jugar y ascender
La llama de un alma radiosa
Parece que la mañana se incorpora
Luminosa, allá entre mar y cielo,
Sobre la línea que soñando se mece
Entre los dos azules imperios,
La linea en que nuestro corazón se detiene
Para que sus esperanzas la acaricien
Y  la bese nuestra mirada;
Cuando nuestro ser contempla
Enjugando sus lágrimas
Y, silenciosamente,
Se abre a todas las brisas de la Vida;
Cuando miramos
Las amigas de los dias que fueron
Flotando en el Pasado
Como en el fondo del camino
El polvo de nuestras peregrinaciones.
Ojos que se abren como las mañanas
Y  que cerrándose dejan caer la tarde.

Macedonio Fernández.

Así escribe - Fabio Morabito

Así escribe - Fabio Morabito

"De algún modo el huidor le daba a la gente lo que en otras épocas le había dado el fuego. Escalaba lo que parecía inescalable, penetraba por cualquier abertura, todo le servía de peldaño y de soporte, saltaba sobre los techos de los autos como de un balcón a otro, todo lo nivelaba, todo lo convertía en vehículo o puente hacia otra cosa. Su forma de huir recordaba las llamas y un día que pasó junto a un incendio el jefe de bomberos ordenó desviar un chorro sobre él y gritó: “¡Apaguen eso!”, pero el huidor brincó de un balcón a otro y se escabulló entre los aplausos de todos".

De El huidor.