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Mostrando entradas de mayo, 2012

El árbol del lenguaje en otoño - Andrés Anwandter

NOSTALGIA DE COSAS QUE NO HE VIVIDO

Como la vida privada de los árboles
(o de los náufragos): aferrado a estas palabras
en el océano como una mesa
cubierta de partituras, y un barco
navegando en los ojos, escribo:
una imagen absurda que se confunde
con la nostalgia de cosas que no he vivido,
como la vida privada de los árboles
o de los náufragos.

LAS UVAS

Un racimo de besos, el verso
no alcanza a compararse en su transcurso
más que a sí mismo, dulce y numeroso
como un puñado de pasas,
........................................... tus besos
se arrugan lentamente en las palabras
del verso con que intento compararlos.

EL TEMPLO

Tu aliento es la humedad que necesito
para hacer crecer el nombre de una planta
entre las ruinas de este templo: el poema
de tus ojos, un ensayo aún tembloroso
de comparar esas pestañas con helechos.

LA INSPIRACIÓN

El inútil corazón de las palabras
late inútilmente otra vez: una figura
que no alcanza a bombearse a sí misma
la sangre que repita el hastío, el inútil
corazón de las palabras exhala…

Intento formular mi experiencia de la guerra - Gil de Biedma

Intento formular mi experiencia de la guerra - Gil de Biedma


Fueron, posiblemente,
los años más felices de mi vida,
y no es extraño, puesto que a fin de cuentas
no tenía los diez años.

Las víctimas más tristes de la guerra
los niños son, se dice.
Pero también es cierto que es una bestia el niño:
si le perdona la brutalidad
de los mayores, él sabe aprovecharla,
y vive más que nadie
en ese mundo demasiado simple,
tan parecido al suyo.

Para empezar, la guerra
fue conocer los páramos con viento,
los sembrados de gleba pegajosa
y las tardes de azul, celestes y algo pálidas,
con los montes de nieve sonrosada a lo lejos.
Mi amor por los inviernos mesetarios
es una consecuencia
de que hubiera en España casi un millón de muertos.

A salvo de los pinares
-pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-,
el miedo y el desorden de los primeros días
eran algo borroso, con esa irrealidad
de los momentos demasiado intensos.
Y Segovia parecía remota
como una gran ciudad, era ya casi el frente
-o por lo menos un lugar heroico,
un siti…