Seconds de Bryan Lee O'Malley

Bryan Lee O'Malley es un historietista conocido por su saga Scott Pilgrim, luego llevada a la pantalla grande por Edgar Wright, director de Spaced, Shaun of the Death, Hot Fuzz y The World's End, entre otras, en las que hace gala de algunos procedimientos que usará para transpolar el lenguaje de la historieta al film.

Luego de una obra de largo aliento como Scott Pilgrim que, además, ha tenido gran aceptación, puede llegar la parálisis. No es el caso de O'Malley. Seconds es una obra proporcionalmente menor, pero en la que el armado de la historia y de los personajes —tan entrañables como los de su obra anterior— sigue siendo exquisito.

La estructura de Seconds hace recordar al género de las moralidades. En el teatro medieval existieron varias poéticas; la moralidad tenía por objetivo demostrar una verdad de orden moral y, para ello, elaboraba diálogos de personajes alegóricos. Lo que diferenciaba a este género de otros, como los misterios (generalmente de índole representativa), que perseguían el mismo fin es que, a su vez, tenían una clara intención de contar. En estas historias, el personaje  protagonista iniciaba un camino de redención que culminaría en la salvación individual, pero que serviría de ejemplo para todos.

En Seconds la protagonista es una mujer de 29 años, Chef del restaurant más importante de la ciudad y que tiene en vías de construcción su propio local —luego de varios años de ahorro—, una profesional que se muestra decidida, segura y es respetada por sus pares. Sin embargo, Katie, así su nombre, también tiene sus puntos débiles: es inmadura y, en ocasiones, se comporta imprudentemente.

En una de dichas ocasiones, en Seconds, el restaurant, sucede un accidente. La camarera Hazel se quema los brazos. Katie se siente terriblemente culpable. Entonces, ayudada por Lis, el espíritu del restaurant, encuentra una solución. Con ayuda de una libreta y la ingesta de un hongo puede reparar su error. Pero Katie no sabe controlarse y termina abusando de ese don.

Katie quiere que todo sea perfecto y tiene en su poder las herramientas para no tener que admitir sus errores o los inconvenientes que un determinado comportamiento le pudo haber causado. Como todo abuso, el de Katie produce un desequilibrio en su vida y en el mundo que la rodea. Lis intentará ayudarla a entender las consecuencias de su comportamiento; pero eso será una lección que Katie tendrá que aprender por sí misma.

El mensaje moral de Seconds es sencillo: «Hay cosas que no podemos cambiar y hay que aceptarlas». Pero como en toda obra, lo más interesante no resulta ser el mensaje explícito que pueda llegar a tener, sino el tratamiento que ha recibido el tema y los procedimientos que se utiliza para contar la historia. En el caso de Seconds, y sólo por nombrar algunos, es destacable la intromisión y discusión de Katie con la voz del narrador, así como la introducción de «la casa buena, la casa mala» en la que los personajes leen un libro ilustrado: la historia dentro de la historia.

La edición de Seconds realizada por DEBOLS!LLO es hermosa: colores, papel, precio y traducción. No hay nada que objetarle (bueno, quizás el precio, todos quisiéramos que los precios de los libros estén más bajo). El trabajo de O'Malley y su equipo es impecable.

Seconds probablemente no sea tan memorable como Scott Pilgrim, pero es una obra que se deja disfrutar, que a pesar de su estructura simple y su mensaje explícito, divierte: O' Malley aquí también hace gala de su buen sentido del humor. Por último, si bien su historia puede parecer predecible (y lo es), O'Malley logra que uno se sienta atrapado mediante su siempre ingeniosa combinación de elementos temáticos y de una impecable narración.

Dato de color:

A Bryan Lee O'Malley le gustan las películas de Fast & Furious
(Rápido y furioso). En esta viñeta, realizó un pequeño homenaje
a Paul Walker.
 

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