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Mostrando las entradas etiquetadas como Horacio Quiroga

Carta X - Horacio Quiroga

Febrero 8 de 1936


Querido Estrada:


También acuso recibo yo de dos —tal vez tres— cartas suyas. No olvide de decirme si la miel no volcaba de su envase. Creo que la tira con cera, aunque buen ajuste, no estaba en forma. Como proveeré ab eterno a Uds. de miel, el dato solicitado es importante. A la hora presente ya María se habrá puesto al habla con Ud. Ambos, ella y yo, apreciamos en lo que vale la amistad de Uds.

—Confieso que al principio tenía dificultad su­ma para descifrar su letra. Ahora me he acostum­brado. Continúe, pues, su caligrafía. También a la hora presente habrá concluido Ud. El Libro de San Michele, apreciando así cómo y por qué éste cons­tituye mi biblia. En una revista universitaria de San­tiago que me mandó Glusberg, hay dos capítulos de aquel libro, suprimidos pour cause en la edición francesa. Uno sobre Maupassant. Se lo enviaré.

Este Glusberg anda un poco desvariado con un exceso de ego en su mollera, me parece. Tiene a veces conmigo un tono altanero y chocante que…

Carta IX - Horacio Quiroga

Enero 16 de 1936

Querido Estrada:

Incluyo en ésta cheque por la bendita suma adeudada. Recién he podido ha¬cerme de unos pesos. Hoy sale para ésa María, que irá a verlos muy en breve.

¿Recibió una mía de días atrás? Confío en que sí.

Déme noticias solicitadas, duro con el violín, y saludos a su mujer. Un fuerte abrazo

H. QUIROGA

Carta VIII - Horacio Quiroga

Enero 12 de 1936

Querido Estrada:

Dejé pasar largos días des¬pués de su última, confiando en que de un momen¬to a otro le enviaría carta sentimental y de nego¬cios. Estos se han atrasado hasta hoy. Pero anteayer recibí por telegrama de Montevideo la fausta nueva de que ayer, sábado, saldría la liquidación jubilatoria a mi orden. Espero pues enviarle por correo próxi¬mo un giro sobre casa de comercio de ésa.

Como le exterioricé mis descalabros econó¬micos, lo inicio en mis posibilísimos éxitos. En el Uruguay está a la firma una partida ministerial para gastos de representación consular, acordada en $ 75 oro uruguayo. Como estas asignaciones se giran en dólares (vaya a saber por qué), los tales 75 se convierten en más o menos $ 300 m.n. Agregando a éstos los $ 130 de la jubilación, me hallo pues propietario de 430 pesos mensuales —el paraíso sobre Misiones—. Aprecie Ud. la enorme tranquilidad que esto representa para no¬sotros. No aspiro a más. Y ojalá sea todo cierto.

Sabrá Ud. que entre l…

Carta VII - Horacio Quiroga

Diciembre 13 de 1935Querido Estrada:No le escatimaré unas le­tras, aunque Ud. diga no tener tiempo para devolverme la pelota. Bien sé lo que es hallarse solo, con un violín, una pobre pluma o un ensueño frus­trado. Y las amistades que se afirman entonces cogen como calenturas. Claro que vamos a tener días de nobilísima amistad. Se puede poner la ca­beza en el tajo por ello.Yo anduve con un poco de miedo por Ud., cuando le cerró la llave al arte. "Con la presión que tiene, —me dije— este hombre estalla". Y todavía temí cuando tomó el violín, a guisa de uke-lele. Mas veo que el arte prosigue, con cambio de frente únicamente. Porque como Ud. bien decía, cuando se nació rengo, se renguea y se debe ren­guear toda la vida. Ahora estoy muy tranquilo a su respecto. Componga, amigo, con el entusiasmo con que escribía. El asunto está en arder. Tengo, desde luego, gran curiosidad por oír con el tiempo algo suyo. Yo no soy muy docto en música, pero tengo extrema sensibilidad para esa di…

Cartas - Horacio Quiroga VI

Noviembre 26 de 1935

Querido Estrada:

¿Qué anda maquinando? Envíeme unas líneas ya bien esperadas, pues en su última del 28 de octubre, anunciaba otra inminente, que no llega.

Hagatratamientoamistoso, que esbueno.

Saludos
H. QUIROGA

Cartas - Horacio Quiroga V

Octubre 10 de 1935

Querido Estrada: Mucho me he enternecido con su fraternal ayuda. Debe de haber sido muy transparente —para Ud. — mi situación y el de¬sánimo consiguiente, para que Ud. haya oído gritar donde yo sólo creía hablar.

No sé si Ud. recuerda el caso de aquel ro¬mano, sobre cuya palabra un amigo había jugado y perdido una suma. Recibida la carta con el peti¬torio de dinero, aquél contestó: "Te mando las cien dracmas que perdiste, y cien más por haber tenido fe en mí".

Cosas como éstas, Estrada, se ven a veces, y felices nosotros, Ud. y yo, que podemos verlo.

Calculo que a fines de noviembre —fin de año, pongamos— tendré ocasión de ejecutar la primera parte de la precitada carta. Y ahora re¬cuerdo que Leonardo Glusberg me acaba de asegu¬rar remisión de fondos pedagógicos para fines de noviembre, a más tardar. Seguro, pues.

Ahora Ud. Yo creo, y tengo la convicción ple¬na de ello, que a Ud. le hace falta cambiar de am¬biente, transitoriamente, desde luego. Yo mido bien la…

Cartas - Horacio Quiroga IV

Setiembre 26 de 1935Querido Estrada: Acusorecibo de la suya del 10, y contesto con lápiz, más fácil que la pluma, pues la cinta de la máquina parece una arpillera.He aquí que he escrito hoy —ahora— 4 o 5 cartas que debía haber contestado hace tiempo, y recién me siento desahogado al escribirle a Ud.Su carta me ha halagado mucho por lo que tiene de amistad confiada. ¡Hay tan poca, tan poca gente en el mundo (nuestro, por lo menos), para poder escribir con amplia libertad! Hoy precisa­mente acabo de tener disgustos con almaceneros a quienes debo tres meses de provista. He ofreci­do a uno y otro pagarés para fin de año, si des­confían de mi honrado pagar. Ambos han recha­zado la oferta, pero considerándose con ello pro­tectores míos, ellos que tiempos atrás me metían por las narices sus artículos. Estas cosas de orden económico me hacen un daño atroz. Si fuera yo solo, echaría todo al diablo y me iría a vivir contra un árbol con un pedazo de pan. Pero hay familia, hay el maldito deber de…

Monstruos del espíritu humano - Gustavo Faverón Patriau

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En su entrada del día 22 de septiembre, Gustavo Faverón Patriau publicó un artículo sobre Horacio Quiroga que me gustaría compartir con ustedes. Aquí les va.

Monstruos del espíritu humano


Algo sobre la locura y Horacio Quiroga

Entre todos los cuentos que nacieron de la aguda y oscura imaginación del uruguayo Horacio Quiroga, es difícil encontrar uno que sea tan inmisericordemente trágico como la vida de su autor.

Es conocida la hilera de desgracias que se entretejió en su existencia: el padre, muerto de un escopetazo accidental apenas nacido el futuro escritor; el padrastro, muerto por mano propia; el mejor amigo, muerto por un disparo azaroso del mismo Horacio; los dos hermanos, muertos en una epidemia de tifoidea; la esposa que se suicidó ante la negativa de Quiroga de abandonar la selva para vivir en la ciudad; el diagnóstico del cáncer avanzado; el suicidio de Quiroga en 1937.

Un año después de su muerte, más suicidios: sus dos cómplices literarios, uno de ellos su amor imposible, Alfo…

Cartas - Horacio Quiroga III

Carta Número 3

Setiembre 7 de 1935

Querido Estrada: Va también para rato que le debo carta. También yo me machuco los dedos sin motivo, y el gobierno del Uruguay me machuca des¬de hace 17 meses sin pagarme lo que me debe, motivo por el cual me cercan más trastornos eco¬nómicos de los debidos.

Ciertamente, la repetición de su nombre en EL HOGAR me ha traído en los últimos tiempos su recuerdo, siempre tan caro a nosotros. Agregue la circunstancia de que he recibido en estos días últi¬mos carta de Glusberg con el envío de un libro que estoy leyendo con gran placer: ([…]) LIBRO ([...]) EL LIBRO DE SAN MICHELE (también esta máquina me enloquece), de Axel Munthe, autor que desconocía. Tengo además curiosidad de saber las impresiones de Glusberg sobre sus andanzas.

¿Y Ud.? Si Ud. logra recoger el hilo epistolar, como es justo que nos una, yo no lo soltaré más. Cuénteme por dónde van sus actividades actuales. Las mías por la madre tierra siempre.

Muchos saludos de casa para Uds., y un fuerte abraz…

Cartas - Horacio Quiroga II

Abril 24 de 1933
Querido Estrada: Tardía su carta, pero bien llegada. Llegué a temer que por unas de esas tantas cosas hubiera un malentendido entre nosotros. Pláceme extraordinariamente que así no haya sido.
Tuve, en efecto, sinsabores de orden econó­mico que he salvado con una merma de 70% en contra. Me han vuelto a nombrar cónsul, mas ho­norario, a efectos de la jubilación. Esto me dejará $ 130, más o menos, más bien menos. Poca cosa, que servirá de base para el resto del capital nece­sario que se obtendrá con la pluma. Maldita cosa.
Con esto de la pluma anduve también con quebrantos nutridos. También en este renglón su­frí una merma semejante a la considerada por el gobierno uruguayo, pues de $ 350 bajé a 100 por relato. Más: Crítica se hartó de mi colaboración con la tercera enviada, que no publicó y tuve que rescatar con dificultad. Pasé a El Hogar, que temo se harte también a la brevedad. Es digno de notar el carácter feminista —femenino mejor— de nuestras revistas. Queda por suer…

Cartas - Horacio Quiroga

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Hoy comienzo con la publicación de las cartas que Horacio Quiroga le escribió a Ezequiel Martínez Estrada, en agosto de 1934 y febrero de 1937. Además, les dejo el link para descargarse Cuentos de la selva, libro que contiene ocho relatos: La tortuga gigante, Las medias de los flamencos, El loro pelado, La guerra de los yácares, La gama ciega, Historia de dos cachorros de coatí y dos cachorros de hombre, El paso del Yabebirí,La abeja haragana.Agosto 19 de 1934
Querido Martínez Estrada: Recibí en momen­to oportuno su Radiografía de la Pampa. Digo oportuno, porque es común y habitual que se nos envíe libros a los dos meses de aparecidos, no obs­tante la dedicatoria urgida. Tuve, con la lectura del suyo, el placer que pregustaba alguna vez en compañía de Ud., cuando charlábamos del musicismo criollo y demás. Infinidad de motivos hay en su obra para que ella confirme la estimación, el afecto y la admiración que tengo por su autor. Co­sa, por lo demás, que ambos sabíamos. El país tie­ne por…