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Leopoldo Lugones

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Poeta modernista, ensayista, periodista y político. A comienzos del siglo XX,  se unió al grupo socialista que integraban, entre otros escritores, José Ingenieros, Alberto Gerchunoff, Manuel Baldomero Ugarte y Roberto Payró y escribió de manera esporádica para varios medios, entre los que se cuentan el periódico socialista La Vanguardia, y el periódico roquista Tribuna. Su amistad con Rubén Darío le valió el ingreso al diario La Nación. Publicó, entre otras obras, Las fuerzas extrañas, Cuentos fatales, Historia de Sarmiento, La guerra gaucha y Las horas doradas. Su discurso "La hora de la espada", pronunciado en 1924, fue una adhesión al fascismo que le valió la crítica del mundo literario y político. En 1926 recibió el Premio Nacional de Literatura y en 1928 presidió la Sociedad Argentina de Escritores. Lugones fue, además, un importante propagandista del golpe militar protagonizado por José Félix Uriburu el 6 de septiembre de 1930, que derrocó de la presidencia…

SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

SALMO PLUVIAL - Leopoldo Lugones

TORMENTA

Erase una caverna de agua sombría el cielo;
El trueno, a la distancia, rodaba su peñón;
Y  una remota brisa de conturbado vuelo,
Se acidulaba en tenue frescura de limón.

Como caliente polen exhaló el campo seco
Un relente de trébol lo que empezó a llover.
Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco,
Se vio al cardal con vividos azules florecer.

Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
Sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal;
Y  el firmamento entero se derrumbó en un rayo,
Como un inmenso techo de hierro y de cristal.

LLUVIA

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
Que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
O en pajonales de agua se espesaba revuelto,
Descerrajando al paso su pródigo arcabuz.

Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol;
Y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces
Transparente y dorada bajo un rayo de sol.

CALMA

Delicia de los árboles que abrevó el aguacero.
Delicia de los gárrulos rauda…